martes, 28 de septiembre de 2010






Maleficios, pociones, hechizos, días otoñales y nadie con quien jugar al ajedrez.
A nuestra bruja le gustan los niños, pero no al horno...






Marieta no le tiene miedo al bosque, ni a las sombras que dibuja la luna, 
ni al aullido del viento en el silencio de la noche. 
Marieta piensa encontrar a su muñeca aunque para ello tenga que conocer 
a la mismísima bruja de los ojos felinos.




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